Ummmm, pupita...

Estoy hecha una piltrafilla. El fin de semana estuve en Oporto, hacía sol pero también mucho frío y, además de la botella de porto lágrima de rigor, me he traído unos cuantos recuerdos que hubiese preferido haber dejado allí. Me caen los mocos, me duele el lado derecho de la garganta al tragar, pero a la vez sufro de una inflamación del lado izquierdo del tiroides, que hace que también me duela la garganta en su otra vertiente. El tratamiento de esta inflamación es con un medicamento llamado prednisona, cuyo principio activo es una cortisona que me baja las defensas. Para rematarla, como tengo las defensas a ras de suelo, lo que empezó siendo un calenturón a causa del frío en el lateral derecho del labio inferior, se ha transformado en un herpes y como sigo tomando la prednisona, el labio superior se ha celado y ha dicho, yo también quiero uno. Por si esto fuese poco, en breve tengo revisión del coche y creo que ya le toca cambio de ruedas. Estos días, yo, mi coche y mi cartera tenemos pupita...

Soy una cantante

y esto unido a lo de ser un ángel me hace irresistible ;-). Lo de ser una cantante es en sentido literal, que nadie piense que soy una tunante y una gambitera que no para por casa.

Me gusta cantar desde siempre. De peque me escogieron para el coro del colegio, no tenía ni tengo buena voz, simplemente no desafinaba demasiado y éramos famosas por ser uno de los coros más numerosos de los colegios de la ciudad. Cuando llegué a BUP lo dejé y me dediqué a cantar en la ducha, mientras estudiaba y a tararear en el transporte público. Pero mi gran reencuentro con la música y el cantar a viva voz ha sido gracias a… ¡¡¡mi coche!!! Sí, desde septiembre del 2000 soy una cantante amateur de casa al trabajo, del trabajo a casa, de visita al mozo y a los amigos... el resto del tiempo lo paso en el trabajo, escribiendo en el blog, comiendo o durmiendo, podría jurar que en algunas de esas tareas canturreo algo por lo bajinis. Creo que incluso mis ronquidos han llegado a tener un toque musical...

Me paso media vida conduciendo, no en vano torturo a mi pobre coche con cerca de 40.000 km anuales, así que eso de cantar en el coche no es poca cosa. Mi problema es que no soy precisamente fan de la música española y tampoco soy un jefa con el inglés, así que hago una mezcla de spanglis y me voy defendiendo a voz en grito por las calles, rotondas, carreteras nacionales y autopistas.

No canto susurrando, no, canto bien alto, así me salen mejor los agudos y el falsete. Juraría que también hago gestos y muecas extrañas para darle más sentimiento a la interpretación, llamando la atención de los coches vecinos en los semáforos y cruces. Toda esa mímica la evito cuando tengo compañía, pero lo de dejar de cantar es superior a mi, en medio de cualquier conversación por muy profunda e interesante que sea, siempre me sale un leve tarareo al ritmo de la radio. No suele parecer mal porque ya me conocen, seguro que si no canturrease pensarían que me ocurre algo raro y digo yo ¿para qué voy a preocupar a los amigos?¿eh? Pues nada, a cantar y a capear el temporal, siento el mal tiempo...

Mi vida secreta

Aunque muchos no lo sepan, en mis ratos libres me dedico a salvar al mundo de todo tipo de catástrofes, para ello me transformo en ¡¡¡Súper-Tocotó!!! La superheroina más importante del universo y alrededores...

Ummmmm, vamos a ver, si es que a lo mejor más de uno se lo habrá creído... anda que... Lo que realmente pasa es que una servidora, de paseo por la blogosfera familiar, se encuentra que su hermano y cuñada se han transformado en un par de superhéroes de impresión y, como yo no soy menos, he accedido a esta página web y me he creado mi propio personaje.

Quería que se pareciese a un pulpo, y casi, le falta solamente un tentáculo. Además la piel verde y mis gafas rojas han quedado perfectos. Igual lo del látigo y la espada sobran, pero me apetecía la apariencia guerrera después de que me dijesen en un comentario que me pareceía a Ctulhu (que da un miedito...)

Animo a todos los visitantes, blogueros o no, a que traten de imaginarse en leotardos y repartiendo sopapos a diestro y siniestro, la máquina de crear superhéores hará el resto...

Ayer comí caquita

Detrás de este título tan escatológico, al más puro estilo Morancos, se esconde la generosidad de mi señora madre que, pensando en un entrante para sus ya famosas albóndigas no se le ocurrió mejor idea que comprar un par de centollos. En la plaza se los vendieron como escogidos y la pescantina fue muy de fiar porque los animalitos estaban exquisitos...

En plena degustación nadie hablaba, no fuera a ser que perdiese bocado y alguien se adelantase y le robase la pata fornida en la que tenía puesto el ojo mientras degustaba un trozo del cuerpo del centollo que se afanaba en escarbar sin dejar ni un hilito de carne y chupándose los dedos después. Pero lo mejor y más repetido de la comida fue: "la caquita está buenísima", "prueba la caquita, pruébala que está fenomenal", "como no apures te quedas sin caquita", "no se os ocurra dejar nada de caquita ¿eh? ¡hay que comérsela toda!"... y podría seguir así, aunque creo que ya sabéis a qué me refiero. Sí, la caquita es esa masa deforme y, en ocasiones suertudas, con corales que queda dentro del caparazón de tan divino animal. Y de nuevo sí, en Galicia, o por lo menos en la provincia de Pontevedra la llamamos así.

Muchos puede que piensen ¡qué asco!, esos, esos los quiero yo como compañeros de mesa en las típicas bodas gallegas, ummmmmmm, ya me estoy relamiendo...

Cachis...

¡Yupi! Estas navidades una amiga de mi madre me ha regalado un gorro. Es la mar de bonito y no me queda nada mal. El problema es que soy muy vergonzosa y tímida y aunque me encantan los sombreros soy incapaz de ponérmelos y salir a la calle sin sonrojarme. Aun por encima el tiempo no ayuda mucho, en las Rias Baixas las temperaturas no son precisamente extremas y para rematarla, dicen en las noticas que el 2007 será el año más caluroso desde 1659. Al final cuando pierda la vergüenza hará calor y cuando de nuevo llegue el frío se habrá pasado de moda mi gorro nuevo... Resignación...

30

¡Qué gran número! Es la media de días de los meses del año, el día después de cobrar la nómina, los minutos que remoloneo en la cama antes de levantarme, mi edad y el porcentaje de años de mi vida que disfruto de la tierna compañía de The Monch. Feliz aniversario neno. ¡¡¡Qué pasa!!! ¿qué soy una cursi? y qué más da, este es mi blog y escribo lo que quiero, y en estos momentos lo que más quiero es seguir aumentando este porcentaje.

Vete a Vejer y piérdete

Hola a todos, ahora que ya se han acabado las fiestas, snif, toca volver al trabajo. No es que haya dejado de hacerlo durante las navidades, pero es que en la facultad no había nadie y con tan poco ambiente de trabajo, una se lo toma todo con muuuucha más calma. Tanta calma que hasta desconecté de ciertas cosas en las que estaba enfrascada antes de los turrones, es decir, estoy un poco perdida con ciertas demostraciones de unos artículos y ni siquiera me he puesto al día con las clases…

Hablando de perderse, es algo que me pone muy nerviosa. Tengo mis manías, como todo el mundo, y lo de estar perdida me molesta sobremanera. Tras el verano del 2004, asocio el verbo perderse al pueblo de Vejer de la Frontera en Cádiz. Vejer es el típico pueblo blanco andaluz, está situado en lo alto de un monte con unas vistas espectaculares del continente vecino, cuando la niebla no lo impide, y a pocos minutos de playas vírgenes como las de El Palmar o Los Caños de Meca.
En realidad, queríamos pasar una semanita en Conil, pero estaba saturado y por proximidad en el mapa acabamos yendo a Vejer, donde , de puro milagro, encontramos alojamiento en Casa Sin Nombre, unos apartamentos regentados por Jane, una inglesa muy amable que casi no hablaba español. Tras efectuar la reserva, Jane nos envió por correo electrónico las instrucciones de cómo llegar al pueblo y cómo localizar la casa, ya que a la vista de las fotos, pueden apreciar que este pueblo es un auténtico laberinto de calles blancas, estrechas y empinadas por las cuales es muy fácil perderse si no tienes unas buenas indicaciones.


Aquí es cuando surge el problema, Jane no sabía nada de español, así que decidió escribir las instrucciones en inglés y después usar un software de traducción muy malvado. El resultado no pudo ser más desastroso, nos explicaba cómo llegar a Vejer en función de si veníamos de Málaga o Sevilla y una vez en Véjer, cómo llegar a la casa. Una mínima aclaración, lo de Pecado Nombre del Casa es la traducción de Casa sin (sin=pecado) Nombre. A continuación los complicados "itinerarios":

Pecado Nombre del casa de los aeropuertos de Málaga/Gibraltar:
Pase Tarifa y las playas windsurfing anchas también en izquierda. Continúe en N340 para cerca de 40 km. Caiga abajo de la colina (debía ser un atajo) con el colmo de Vejer en la ladera a la izquierda. Tome la izquierda siguiente hacia Vejer, dando vuelta a la izquierda encima de la colina en la isla de tráfico. En cerca de 2 kms usted alcanza el parque de coche en su izquierda.

Pecado Nombre del casa de aeropuertos de Sevilla/Jerez: (este fue nuestro recorrido)
Toma E5/NIV hacia Cádiz y Algeciras. Si usted se encuentra en el mismo camino Jerez que bordea en el camino del anillo entra en la misma dirección, pero puede tomar un poco más largo (hombre mucho mejor cuanto más largo...). Nueva muestra en el camino del peaje para Algeciras/Medina Sidonia (A381), ignore y continúa en el camino del peaje hacia Cádiz. Siga las muestras para Algeciras. Deslice el camino sobre N340 hacia Algeciras. Carretera de doble calzada más allá de Chiclana a la derecha. Los cambios a la sola calzada más allá del golf del San Andrés cursan en la derecha - jerarquías de las cigüeñas en izquierda (si alguien es capaz de poner esto en inglés y que tenga sentido, le preparo los espaguetis con almejas). Continúe a lo largo del N340 y usted verá turbinas del viento en una ladera en la su derecha. Lleve la primera derecha del poste indicador Vejer, entonces inmediatamente a la izquierda encima de la colina en la poca isla de tráfico. En 2 kms usted alcanzará el parque de coche en su izquierda.
Con mucha suerte llegamos a Vejer, pero nos quedaba lo peor:

En Vejer debido al laberinto de calles estrechas en la vieja ciudad, algún parque aquí y llama un taxi del quiosco del teléfono enfrente, PERO si usted desea conducir (muy a nuestro pesar deseábamos conducir): Continúe en este camino más allá de la parada en izquierda, tiendas del coche park/bus en la derecha. Lleve a la izquierda en el cruce giratorio con un arco en el centro. No haga caso del camino encima de la colina escarpada a la derecha (ni caso, ni caso...). Guarde en este camino encima de la colina con las opiniones sobre izquierda, tiendas en la derecha. Tome la derecha siguiente por algunos pequeños quioscos que le traigan en Plazuela. Hotel y barra del convento en la derecha. Siga la esta derecha unidireccional del camino - ESTRECHO - con el arco en nuestro pequeño cuadrado del mercado en la su derecha después de cerca de 50 metros. Entonces continúe a lo largo de la calle principal. Lleve a tercera llanura izquierda una pequeña colina un cruce giratorio pequeño. Dé vuelta a la derecha encima de la colina y busque un espacio del estacionamiento hacia la frente de la colina. ¡Casi allí! (menos mal). Parquee y camine al pie de una colina pequeña al izquierdo (una curva de la horquilla). Continúe para arriba. Hay barra Cura a la derecha, MUY barato. La derecha de la vuelta sobre Calle Trafalgar y la casa está sobre el tercero a la derecha. Ayudaremos con el equipaje etc. en caso de necesidad. Esta manera es un pedacito más de largo, pero un camino ahora se cierra para que los cafés y las barras pongan las tablas y las sillas hacia fuera. Llámenos por favor si usted consigue perdido o necesita una mano con equipaje.

En nuestra desesperación, aparcamos donde pudimos, encontramos una oficina de turismo y con la ayuda de un mapa, pero no sin dificultad, llegamos a la casa. Jane nos explicó amablemente en la terraza de la casa, desde donde se divisaba el coche, cómo llegar y dónde aparcar. El resto de la semana fue increíble, playas de ensueño, una comida exquisita y sol en abundancia para recargar pilas. Volveremos... y tanto que volveremos.

El ogro es ginecólogo

Hacía más de tres años que no lo visitaba y mi amiga enfermera no paraba de recordármelo. "Ya, ya lo sé, hay que ir una vez al año, pero es que me da una pereza" respondía. Realmente, pereza no es la palabra. Todo el que haya visto la camilla de un ginecólogo me entenderá perfectamente.

Dado que no me decidía y como ella estaba trabajando en ese momento en planificación familiar, sin mediar palabra me pidió cita para la semana siguiente con una advertencia: "he concertado la cita con el Dr. Fulano, es más seco que el Dr. Mengano, pero hace mejor las exploraciones y yo creo que es más de fiar."


Quedamos y fuimos juntas hacia la consulta, no había nadie en la sala de espera, cosa rara en la sanidad pública y nos llamaron nada más llegar.

Dr. Fulano: "Buenos días, dígame señorita ¿a usted no la han llamado para anular la cita de hoy?" (ya asomaba el temido carácter seco del doctor)
Tocotó: "Pues no" (iba asomando mi escudo defensivo)
Dr. Fulano: "¡Qué raro!, han avisado a todos los pacientes de hoy" (tonillo irónico)
Tocotó: "¡Ah! Puede ser, es que estos días no estamos en la ciudad, con el buen tiempo nos hemos ido unas semanitas a la playa" (la sonrisa amable no conmovía al doctor que me miraba incrédulo)
Dr. Fulano: "Pues es usted la única paciente del día" (se frotaba la frente malhumorado)
Tocotó: "Lo siento muchísimo, si quiere vengo otro día..." (aunque no tenía culpa, me puse roja hasta las orejas)
Dr. Fulano: "No, no , ya la atiendo hoy..."
Tras tan buena introducción, ya deduje que el Dr. Fulano me odiaba a muerte por fastidiarle su día libre y estaba claro que el resto de la consulta sería en el mismo tono. Comenzó el cuestionario:

Dr. Fulano: "Fecha de la última regla"
Tocotó: (seria y roja como nunca) "Hace dos semanas"
Dr. Fulano: "Fecha exacta de la última regla" (repitió subiendo el tono de voz a la vez que me acercaba de un empujón un calendario de mesa)
Tocotó: "Ehhh, ummm, vamos a ver ¿qué día es hoy…? Pues fue…, ummmm, a ver..." (con los nervios no encontraba el día exacto y rápidamente escribió un hiriente no sabe con mayúsculas. Si me hubiese dejado 10 segundos más. Mis nervios se descontrolaban)
Dr. Fulano: "¿Relaciones normales?"
Tocotó: "El domingo" (contesté en 3 micras de segundo con una mirada victoriosa, seguro que otras no le contestaban tan rápido...)
Dr. Fulano: "¿Relaciones normales?" (el tono de voz se incrementaba sospechosamente)
Tocotó: "El domingo, el domingo…" (repetía incansable)
Dr. Fulano: “Que si sus relaciones son normales señorita”
Tocotó: “Sí…” (sin comentarios…)
El resto de la consulta fue lo habitual, lo que sucede en esa camilla tan poco ergonómica, y es obvio que no daré detalles. Ya hace tiempo de esa visita y va tocando una nueva revisión. Lo que está clarísimo es que llevaré todas las fechas bien memorizadas y que no pienso volver a ver al Dr. Fulano . Ahora lo único que me falta son las ganas y el valor para levantar el teléfono y pedir cita.

Una apuesta perdida

Sr. Anónimo: "¿Cómo fue el examen de inglés?"
Tocotó: "No sé, creo que suspenderé, lo de redactar no es lo mío..."
Sr. Anónimo: "Seguro que apruebas, ¿apostamos una cena?"
Tocotó: "Hecho"
Como se pueden imaginar, aprobé, pero por los pelos ¿eh? Más tarde me enteré que el Sr. Anónimo siempre gana sus apuestas, así que supongo que no picaré la próxima vez o mejor aun, apostaré cosas del tipo "¿a que no me toca la lotería?"... En cuanto a la cena, yo creía que sería ir a un restaurante, pagar la cuenta y punto, pero las condiciones resultaron ser muy diferentes...

Sr. Anónimo: "Yo pongo la casa, tú llevas a The Monch, invitamos a los otros dos solteros y TÚ nos preparas la cena"
Tocotó: "Ehhhh, pasopalabra... vale"
Solamente una vez he cocinado para alguien, para The Monch, una carne estofada al coñac receta de mi santa madre. Y como salió todo muy bien decidí recurrir al mismo método, es decir, ¡¡¡SOCORRO MAMÁ!!!. Decidimos, ella y yo, preparar espaguetis con almejas y como siempre, antes de una buena obra, siempre hay un ensayo general.

Una semana antes compramos los ingredientes y cocinamos tan suculento plato. Mientras se pochaba la cebolla, The Monch tomaba apuntes muy detallados de cada uno de los pasos, aunque a veces entender las instrucciones maternas sea complicado:

Tocotó: "¿Cuánto aceite echo?"
Mamá: "Lo que veas"
Tocotó: "¿y el tomate?"
Mamá: "lo que te pida"
Finalmente conseguí que me diese cantidades y tiempos casi exactos de cocción que apuntamos con detalle: "el aceite que cubra el fondo de la tartera", "20 minutos haciendo chop chop", "echas las almejas y esperas 5 minutos"...

Cuando llegó el gran día, llevé todos los ingredientes y seguí todos los pasos mejor que los de mira quien baila. Creo que el resultado fue bueno, o eso decían los comensales. Cabe pensar que los amigos no te van a desmoralizar criticando tu segunda comida en 30 años, pero es que ¡¡¡repitieron!!!. Sólo quedó un poco al fondo de la tartera, la famosa vergüenza del gallego. Lo mejor, la frase de The Monch: "Yo no noto diferencia con los que prepara tu madre". Noté como afloraba una lágrima de la emoción, pero me aguanté, agarré fuerte mi copa de Coto de Imaz, bebí un sorbo y me sonrojé.

Año nuevo, plantilla nueva

Vale, ya sé que no es año nuevo, pero es que mi lucha con el html ha acabado antes de tiempo y ahora mismo ya tengo operativa mi nueva plantilla que espero que os guste. Con el tiempo intentaré añadirle un contador de visitas, que supongo que quitaré al poco rato tras una profunda depresión... para el que no haya cogido la "indirecta", esto es un llanto, que digo, un ruego para que me visitéis más, snif.

Creo que ha quedado bonito, más elegante. La reacción surgió después de un "los petroglifos no te aportan nada" de The Monch. Para que luego diga que no le hago caso, angelito...

Dejando a un lado la plantilla y aunque sea con unos días de antelación, ¡¡¡Feliz año a todos!!! Que el 2007 sea tan redondo como Pelotita, tan loco como Foquiño, lleno de vicisitud y sordidez, de creatividad como la Navaja en el ojo, de alegres emoticonos ;-) como los comentarios del Sr. Anónimo, de sabiduría como Petete, de paciencia como M Knight, de buenos propósitos como The Monch y de mucho cariño como el que yo os tengo.

Pies fríos

Siempre se dice eso de "manos frías, amores todos los días", o lo de "manos frías, corazón caliente". Y los que tenemos los pies fríos ¿qué?, ¿no tendremos también una característica contrapuesta que nos hace especiales?... Lo único que he encontrado en la red acerca de estos graciosos apéndices es la libre adaptación de "pies fríos, corazón caliente", que para que negarlo, no me acaba de convencer.

Yo haría alguna que otra propuesta como: "pies fríos, juergas y amoríos" aunque la realidad casa mejor con "pies fríos, colchón vacío", porque todo el mundo sabe que la mejor manera de calentar los pies es consiguiendo un compañero de cama a quien acercar los sabañones cada noche, mano de santo oigan. Y si encontrarlo ya no es fácil, imagínense lo que costará mantenerlo tras las primeras noches de congelación...

Esto que les relato a continuación es una posible solución a los pies fríos en caso de no tener santo y paciente varón: Dormir con un gorro. En serio, dicen que funciona muy bien. Los pies fríos se deben a la falta de circulación sanguínea, para mantener la temperatura constante a 36º el cuerpo le da prioridad a los organos indispensables. El cerebro consume una gran cantidad de sangre y si mantenemos nuestra cabeza caliente, el cuerpo puede enviar más sangre para calentar las extremidades. Personalmente, no sé si la técnica de dormir con un gorro ayudará mucho en el terreno personal, casi lo veo más extravagante que el antifaz de las películas americanas. Todo sería cuestión de preguntar al público masculino que prefieren, una loca con gorro o unos pies congelados en busca de cariño...

¿Y qué me dicen de la nariz congelada y goteante? En mi caso no sólo es síntoma de que está helando, sino simple y llanamente de que me "ha cogido el frío". Sí, ya saben, cuando uno lleva un tiempo sentado y por la rendija de la puerta se cuela ese hilo de aire frío del exterior, que no puede con la calefacción, no, pero que hace mella en manos, pies y narices... Creo que todo el mundo sabe a que me refiero...

¿Qué? ¿Que por qué estoy tan obsesionada con el frío? Pues será que no me gusta, que enseguida me encojo, tirito, me pongo de mal humor, gasto mucho dinero en pañuelos y calcetines de lana que destrozo al poco de comprarlos con mi dedo gordo minero y me peleo con mi familia por un gradito más en el termostato de casa...



Por lo menos el viernes 22 de diciembre, si seguimos la siguiente iniciativa, no creo cambiemos el campo de energía terrestre en aras de la paz mundial, pero estoy segura que nadie sufrirá de pies, manos o narices frías. Feliz Navidad a todos y abríguense.

La madre de Tocotó

La madre de Tocotó es alta, delgada, con el pelo corto castaño claro y unas mechas rubias fruto de la coquetería y unas cuantas canas. Debería usar gafas, pero ¡ay!, el peso en su estilizada nariz le molesta. Cocina como nadie y en cantidades industriales como buena madre gallega. Es lanzada para hacer inversiones, planificar gastos o cualquier otra cuestión económica, de hecho, es la jefa haciendo las declaraciones de la renta de compañeros y familiares, consiguiendo llenar la casa de cajas de bombones de agradecimiento. Sin embargo, se vuelve loca para escoger la ropa para ir a trabajar.

Es una lectora tardía, pero muy aplicada. Tiene especial afición por las plantas y es capaz de memorizar los extraños nombres de las más de 15 especies diferentes que adornan los metros de jardinera del porche de casa:

Tocotó: La planta de la esquina ¿cuál es?
Mamá: Esa es el lacto-spermo.
Tocotó: Vaya que sugerente... (Internet nos descubrió días después que su verdadero nombre era lepto-spermo, pero no le hicimos caso, ¿¿¿quién sabe más que mamá sobre plantas???)

Es una experta en lidiar con la pandilla de "chiflados" que tiene por familia, Tocotó y Vicisitud son una fiel muestra de ello. Es más, para estar al tanto de todas nuestras locuras, ha asistido a un curso de Internet y ahora es asidua de nuestros blogs junto con el de La Navaja en el ojo, su nuera favorita. Su próximo paso será publicar comentarios. Se escabulle diciendo que no tiene inventiva, pero es la peor excusa que podría poner y una muestra de ello serían los siguientes momentos nescafé:

Cuando éramos pequeños, su paciencia sin igual quedaba plasmada en ser la encargada de leernos todas las instrucciones de los juegos que nos regalaban en fechas señaladas. Unas navidades, uno de los paquetes era el juego de mesa superhéroes del cual el único recuerdo que tengo es el que paso a relatar a continuación.



Mamá: Sentaros ahí que vamos a ver como se juega a esto (coge las instrucciones y se dipone a iluminarnos). (...) se lanza el dado y se avanza tanto como indique el resultado (...) Durante el transcurso del juego, si el superhéroe se encuentra con un supersevillano (¿ein?), se toma una carta del montón y se procede a lanzar el dado sumando a la puntuación obtenida la que aparece en la tarjeta. Si gana el supersevillano, se retrocede a la salida. En caso contrario, se continúa con la partida. (Así estuvo un buen rato hasta que acabó con el libro de instrucciones).
Vicisitud: Mamá, ¿estás segura que pone supersevillanos? qué raro, ¿atacarán con unas castañuelas?
Mamá: Ups, los supervillanos...

Hace cuatro años. Decidió comprar unos auriculares inalámbricos a Vicisitud, así podría pasearse por casa a gusto con su música favorita a un volumen brutal y sin enloquecer a los vecinos, ni a Navaja. Una tarde de compras navideñas, tras echar una visual en una tienda de música, asustadas por el precio de los auriculares, decidimos ir al Corte Inglés. Una vez en la sección adecuada, la escucho susurrarme:

Mamá: Fíjate en la marca, los que vimos en la otra tienda eran marca "birulés" (o así lo pronunció)
Tocotó: Pues esa no me suena, qué raro, y encima con ese precio...

Tras buscar durante un rato en una estantería repleta de auriculares, una palabra grabada en cada una de las cajas me llamaba poderosamente la atención, ¡¡¡wireless!!! No, no podía ser. Misteriosamente, todos los paquetes eran de la misma "marca"... Compramos el regalo y nos fuimos con un par de lagrimones en cada mejilla. Desde entonces cualquier red inalámbrica se llama Birulés (la de casa también, como no) en honor a las soberanas carcajadas de ese día.

A lo mejor a alguien se le ocurre pensar que la madre de Tocotó está igual de chiflada que su hija, pero no... en este artículo se puede ver de dónde ha heredado Tocotó cada una de sus rarezas y el porcentaje asociado a su madre es pequeño, aunque de mucha calidad... Mi santa madre, es una persona especial, ¡qué digo especial!, espectacular y por ello se merecía un post en esta recién inaugurada bitácora.

Soy un ángel

y a esto he de añadir que me reproduzco por esporas y no tengo orejas. Ya se pueden imaginar la pinta que tengo. Eso de que los pulpos verdes no tienen orejas ya es sabido, pero lo de la reproducción por esporas y el carácter angelical ya es otra cosa.

No, no me he vuelto loca, o por lo menos más loca de lo habitual. Así es como me definieron, durante una cena el sábado por la noche, los amigos solteros de The Monch, mi paciente sufridor. Es obvio que lo de no tener orejas, cuando se quería decir oídos, surgió del exceso de Coto de Imaz.

Lo más interesante es que no soy el único ejemplar de esta extraña especie, no, hay más... En realidad, cualquier novia de los amigos de la tropa de los solteros pertenece a ella.

Esta definición de las novias como seres sin sexo (de ahí lo de los ángeles y las esporas) puede dar lugar a un buen debate. Debate que, el sábado por la noche, no se pudo concretar debido al vino, la crema de orujo y el programa subido de tono de la Sexta, que despistaba a solteros, ennoviados y "ángeles". La pregunta en cuestión era: ¿es posible enamorarse del novi@ de un amig@? ¡¡¡Ni de coña!!! contestaron todos los hombres a coro. No es de extrañar, un ser sin orejas y desprendiendo esporas... ¡¡¡eso incluso debe de dar alergia!!!. Yo era la única nota discordante (no sé si a The Monch le gustó mucho eso...), pero creo que no es posible evitar ciertas cosas y una de ellas es enamorarse. Para rebatirme, el argumento principal era que en cuanto uno advirtiese el peligro, debería de ser racional (cosa poco probable una vez embobado) y alejarse de la novia ajena, evitarla en la medida de lo posible, pero... ¿y si la chifladura (como dice mi santa madre) es correspondida? No sé si en ese caso el alejarse funcionaría demasiado. La tecnología móvil e interenet no ayudan demasiado a estar aisalado y a ver quien es el bonito que no abre el correo o no lee el sms si le interesa el remitente...

Volvemos a lo de siempre, la lucha de vísceras, el corazón contra el cerebro... Por lo visto, "los solteros" tendrían muy claro por quien apostar. Yo, no tanto. Ay, The Monch, no se me preocupe, que bien sabe que me tiene en la palma de la mano.

¿Qué será de Morsiño?

Esta mañana preparando el desayuno, mientras observaba embobada, a medio despertar, como daba vueltas mi café con leche en el microondas no pude evitar acordarme de Morsiño... ¿Dónde estará ahora? Ese color blanco amarilleado por los años, ese corazón de cristal que no giraba... Pues sí, Morsiño era nuestro microondas marca Mors, que junto con la lavadora Radiola y la cocina Lynx alegraba la cutre decoración de la cocina del piso que compartí con Foquiño durante nuestros dos últimos años de universidad.


Era viejo, el plato no giraba, calentaba la mitad de la comida y luego teníamos que girar el plato para que calentase la otra mitad... pero aun así resultaba muy cómodo, no sólo porque hubiese sido un regalo (de segunda mano, pero un regalo), sino por no fregar los restos de la leche del desayuno que se quedan anclados al cazo, o para descongelar, por mitades eso sí, los filetes ante una emergencia. Un día Morsiño se declaró en huelga y aunque sabíamos que era mejor dejarlo ir y comprar uno nuevo, ya era uno más de la casa, así que lo llevamos a un servicio técnico con la esperanza de que el arreglo fuese baratito. Para nuestra sorpresa lo fue y el día que lo fuimos a recoger nos dieron la grave noticia, un mozo de almacén desalmado de un golpe con la escalera le había roto la puerta y estaban a la espera de conseguir el recambio...

A estas alturas, uno ya se imagina que conseguir una puerta para un microondas cuya marca no aparece siquiera en el google, no es tarea fácil. Hartas de fregar el cazo del desayuno, decidimos ponernos bordes a ver si se aceleraba el arreglo. Dejé encargada a Foquiño de hacer La Llamada de rigor de cada semana (cuando se pone seria da un miedo...) y a la vista de la transcripción de la conversación, se ve que fue peor el remedio que la enfermedad:

- Servicio técnico, digame...
- Hola, ¿está Morsiño?
- ¿Disculpe? (prefiero no pensar que le pasaría a esta señora por la cabeza)
- Si está Morsiño.
- ¿Cómo dice?
- Mors, Mors, Mors!!! (gritaba como poseída, tal era nuestra desesperación...)
- ¿Me pregunta por el microondas?
- Sí... (medio avergonzada, medio muerta de la risa)
- Pero... ¿quién es usted?
- Tocotó. (¡¡¡un único momento de lucidez y lo usa para dejarme en ridículo!!!)
No conseguían la puerta y dado que lo veían imposible, nos ofrecieron un Yamaha (u otra marca oriental que nunca creeríais que hace microondas) con el plato ¡¡¡cuadrado!!! que debía de ser lo más parecido a Morsiño que encontraron, pero no era lo mismo...

Esto ocurrió hace 7 años y aun es hoy el día que recordándolo nos morimos de la risa. Cuál fue mi sorpresa cuando me enteré que un amigo tenía un Mors en su casa... ¿sería Morsiño con puerta nueva? No, le faltaba el tono amarillento y el plato estático. Seguramente estará en un vertedero, aunque prefiero imaginármelo al fondo de la estantería del almacén, de medio lado, camuflado y esperando ansioso una puerta nueva que en Santiago a estas alturas hace un frío...

Hola

Muy buenas, tras varios días peleando con la plantilla, por fin he conseguido poner todo en orden. Ya sé que el resultado no es espectacular, pero ya se irá mejorando con el tiempo, así que ya voy avisando que es muuuy probable que la apariencia de este recién nacido blog vaya cambiando cada semana, y no sólo me refiero a los nuevos posts...

Después de cuatro meses colaborando en este muy recomendable blog de peripecias como profesores de universidad, tarea que por supuesto seguiré haciendo (que no piensen Petete y M Knight que se van a librar de mi, angelitos...), me he decidido a escribir mi propio diario. La verdad es que a mi misma me resulta extraño hacer este tipo de cosas. Nunca llegué a escribir un diario de peque, todos aquellos que me regalaron los estrené con un párrafo advirtiendo de los muchos y dolorosos peligros que correría aquel que osase leer aquellas líneas sin mi permiso. Durante la semana siguiente al párrafo amenazante escribía cuatro tonteridas y la pobre libreta con candado quedaba olvidada en el fondo del cajón...

No sé realmente por qué me meto en estos follones, pero me apetece mucho, supongo que el detonante de Tocotó y sus cosas ha sido encontrarme conduciendo por el puente de Rande a la vez que pensaba en posibles posts, aunque ninguno de ellos relacionado con el mundillo universitario... así que nada más llegar a casa me puse manos a la obra y aquí está el resultado. Bienvenidos a este loco experimento que espero que dure más que mis antiguos diarios.